A por el todo (2016-2019)

En el año 2016, en agosto escribí un texto para el Faro de Vigo, no os lo compartí entonces y permitdme hacerlo hoy en honor a las sesenta personas que el otro día trazamos juntos el sendero industrial y protoindustrial esta vez en Bueu, a Mariña López por ser el pegamento de todas las iniciativas porque sin ella conformando el equipo no se consigue nada, a Arturo Sánchez Cidrás por dar tanto y con tanta generosidad implicada, a Xoán Carmona por ser el erudito elegante que sabe dejar hablar y hablar también siempre con una anécdota que hace que no se te olvide el trazado de la historia, el historiador económico que sabe de segundas vidas y de flexibilidad, a Chus Facal y su complicidad sabia siempre atenta, a Bea, la archivera del Puerto de Vigo que siempre está para todos sin que hagan falta ocho apellidos de investigador y así se hace comunidad, a Rai, que siempre está trabajando duro a la máquina y no siempre puede salir a cubierta, a Manuel Lara de Buxa que con sus zapatos nuevos dio el nivel de elegancia necesario al evento, a Loli Docampo que contagia tanto deseo y capacidad de hacer que siempre que estamos con ella multiplicamos proyectos y ganas y a Santi, a los autores del Plan Xeral de Bueu Anxel Viña Carregal y Alfonso Díaz Revilla, por atreverse a proteger integralmente galpones y por todo lo demás, a Janine que la echamos de menos al pasar por la Roiba, a Nacho Hortas y a la explicación de las secuoyas, a Gonzalo y Ateneo Atlántico por saber también coser personas, a Nuria Campos Díaz , por su trabajo diario en la oficina de rehabilitación de Vigo y porque con su presencia en este acto refuerza la acción, a Luis de A Cepa que no falta llueva o caiga el sol a plomo y con su presencia da una maravillosa imagen de los funcionarios de Costas y Patrimonio él viene por él y por muchos otros, a Víctor Domínguez habitante de Purro y perteneciente a la asociación Os Galos que nos esperaba a la última caña en la de Purro a la que ya no llegamos, a los propietarios en Beluso y Mourisca, por el atrevimiento de proteger y la generosidad de compartir, a Xaime Toxo por darle la categoría de propuesta a la acción, a IgnacioOliveira por la complicidad y el diálogo, a Elena Frutos, a Puri Díaz por la sensación de complicidad sin palabras, a Miriam y a Nuria de Anfaco, por ser y estar estupendas a la organización, a Manuelita por hacer toda la ruta en bikini y ayudarnos a estar siempre riendo, y a todos y cada uno que vinísteis que estáis haciendo posible un optimismo a prueba de desánimo:

A por el todo

ago 2016

Estoy acabando de leer Carne y Piedra de Richard Sennet, es la primera vez que me explican el urbanismo a través de las sensaciones sociales, personales e incluso íntimas de las personas que habitaron los espacios urbanos y la arquitectura histórica de lo privativo, que me explican las miserias urbanísticas o de algunos movimientos imperiales por circunstancias y sensaciones estrictamente personales, que resultan, al final, también políticas.

Si lo personal es política y el urbanismo es política, entonces el urbanismo es personal.

El urbanismo y las decisiones sobre la ciudad son personales, pero no sólo de esas personas que tienen poder de decisión directo sobre las acciones, no, son personales en el sentido más individual y ciudadano de la palabra. La ciudad está construida de su ciudadanía y de sus deseos, “los más sublimes y los más perversos”, que decían Les Luthiers.

La Panificadora es carne y es piedra como lo son algunas piezas urbanísticas del pasado industrial de nuestra ciudad. La Panificadora es una pieza urbanística, como lo es La Artística en Vigo y su melliza Massó en Cangas escoltando la Ría, como lo es Alfageme colonizando con aire conectivo los dos lados de Beiramar, como lo es la Fábrica de Motores de Barreras con su aire ministerial… Como piezas urbanísticas, son políticas, y personales también, son ahora, con la circunstancia especial del compás de espera urbanístico*, lugares de oportunidad factible de asentar y mostrar un tipo de ciudad con la que nos podemos sentir identificados los ciudadanos en nuestra actitud más honesta. Es el momento de Re-patrimonializar.

Creo en la posibilidad de que células urbanas con altas calidades espaciales aún por descubrir en sus intersticios ahora cerrados sean capaces, por la ejemplaridad de la gestión urbana –política y personal– implementada, de sembrar un tipo de urbanismo o de contagiar de orden urbano al resto de la ciudad.

Esas pequeñas islas industriales de oportunidad deberían ser: Respetadas en su huella histórica, no son piedra ni se deben mover, son los flujos que los trabajadores crearon en la ciudad para llegar a ellas y para moverse a su través. No son iconos, porque no son una imagen, son referentes urbanos, son hitos del paisaje interno, son lugares de encuentro. No deberían convertirse en tejido residencial enmudecido y excesivo en una ciudad que de eso está bien servida, eso sería dejar inundar la isla por el mar tras haberla dinamitado, como si las islas se pudieran hundir y no fueran picos de montañas ocultas.

Esas pequeñas islas industriales de oportunidad urbana deberían ser pensadas con cuidado como lo que pueden ser, con cariño como lo que fueron y con tino desde un pensamiento arquitectónico de detección de posibilidades en lo existente sin complejos en la intervención pero con la discreción de un editor de espacios, que, como el editor de libros con el autor, debe intervenir todo lo que sea necesario para desaparecer y que brille el espacio intervenido, y no el editor.

Dicen que para que un psicoanalista haya hecho bien su trabajo, el paciente debe sentir que no le han hecho nada, que lo ha hecho todo solo, en lo cual coinciden urbanismo y psicoanálisis: cuanto mejor lo hacemos, menor es el reconocimiento que debemos esperar ya que la ciudadanía va a sentir el avance como propio y la ciudad como su espejo.

Tengo a medias el libro Arquitectura y Política, de Josep Ma Montaner y Zaida Muxí, que me comenta un compañero arquitecto de la UPC que ahora es obligatorio para los estudiantes.

*que nos ha dado la caída del PXOM 2008 y que podemos ver como positivo en aspectos importantes de reenfoque urbano.

Carne y Piedra. El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. Richard Sennet, 1994. Alianza Editorial, edición 5a, 2010. Arquitectura y Política. Ensayos para mundos alternativos. Josep Ma Montaner y Zaida Muxí, 2011. Editorial Gustavo Gili, 2014.

Iria Sobrino (noncommon) es arquitecta y trabaja en equipo por la Re-patrimonialización: prácticas y teóricas recuperadoras de espacios de voluntad pública descaracterizados y no eficaces.

(Mourisca)

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Acerca de iriasobrino

Arquitecta. Asesora Urbana. Doctoranda en arquitectura popular efímera contemporánea, la creatividad en la observación y la traducción del espacio y del territorio.

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