croquetas de sobre vs sardinas en lata

Hoy hemos tenido una preciosa reunión de trabajo, de esos trabajos sileciosos para gente comprometida, una de esas delicias de urbanismo que se disfruta en la intimidad del equipo y que es para todos.

Como dice Anxo, esas cosas hay que celebrarlas en esos días que te sientes comprendido, porque los sinsabores son muchos y hay que hacerlos menos.

Luego, comiendo un bocata en un bar de esos que hacen historia, un bar de menús de soldadores exigentes, hemos oído esta conversación entre un cliente y la cocinera:

⁃ Las croquetas que nos pusiste en el menú eran de sobre, ya te vale.

⁃ ¡Pero si me las pediste!

⁃ Ya, pero eran de sobre.

⁃ Pero te lo dije.

⁃ Ya, pero no estaban tan ricas como los langostinos a la plancha que nos pusiste luego, ni como la fabada, que estaba exquisita, tal vez un poco escasa, ni como el jamón asado, jugoso y delicioso. Las croquetas no estaban a la altura.

(Ya he dicho que eran obreros del metal: pocas bromas con ellos)

⁃ Pero hombre, si era que no querías las albóndigas de ternera que tenía como segundo primer plato, te dije que eran de sobre y me dijiste que las querías.

⁃ Me da igual. Tenías que haberme dicho que no.

‘Tenías que haberme dicho que no.’

‘Tenías que haberme dicho que no.’

‘Tenías que haberme dicho que no.’

Resonaba en mi cabeza como si me lo hubiese dicho a mí.

Lo que se parece tu trabajo al mío, cocinera…

Ahora recordaba a Marta diciéndome: Da igual lo que te pida un cliente, si es malo, no se lo des. Si no está a la altura de lo que tu ofreces, no se lo des. Si es porque tiene prisa, no se lo des. Si es que ya entiende las razones porque se lo desaconsejas, igualmente, no se lo des. Si incluso firma que está de acuerdo en que es en contra de tu voluntad, no se lo des.

Si pierdes al cliente, no te preocupes: lo ibas a perder de todas maneras.

Porque viene el luego. Y en el luego, no se acuerda de lo que te dijo, no se acuerda de su impaciencia, no se acuerda de su empeño y si le muestras la firma te dirá: pero era y es tu responsabilidad, y que no está a la altura.

Pero… es que te lo dije, te lo avisé, te empeñaste en contra de mi voluntad. Sí, pero la que me lo has dado eres tú, y yo no soy el profesional.

Hace tiempo que aprendí esto en lo mío, pero hoy, hoy me acabo de dar cuenta que es en lo mío y en lo de todos. Todas las profesiones requieren un conocimiento, emoción, implicación e imaginación. Si das menos de lo que debes dar, debe ser por un bien mayor por el que estés comprometido, que (te) sea incontestable, en otro caso, el tortazo es soberano, ya te dediques a las croquetas, a los tubos de metal, a las letras encadenadas, a las entretelas o a las líneas.

Abajo las croquetas de sobre.

Arriba las sardinas en lata.

—————-

Today we had a beautiful meeting, we are working on one of these silent urban projets to enjoy into the intimacy of the team even though they are made for everyone’s joy.

Our friend Anxo says ‘This moments is worth celebrating’ because, as you all know, urban planning is a hard work with few moments to celebrate anything.

After that, eating a sandwich at a historic menú bar for metal workers, we heard this conversation between a customer and the cook:

⁃ The croquetas you served were ‘bag croquetas’ (frozen pre-cooked croquetas), come on!

⁃ But you asked me for them!

⁃ Yes, but they were bag croquetas.

⁃ But I told you before.

⁃ I know, but they were not as good as the grilled shrimps, not as good as the beans -by the way they were exquisit- nor as the jam, so juicy and delicious. The croquetas were no at the same level, definitely.

(I said before they were metal workers, didn’t I?. Not a joke with them. )

⁃ But, body, I served you the croquetas because you didn’t wanted the meatballs I had on the menú. You told me you wanted it and I warned you.

⁃ I don’t care. You’d better have said no.

You’d better have said no.

You’d better have said no.

You’d better have said no.

As he had spoken to me, his words were sticked on my mind.

How similar is your job to mine, dear.

Now I was remembering Marta saing to me: Don’t you care what a customer asks you, if it is no as good as your work, don’t give it. If it is because of the hurry, say no. If it is that the customer understands perfectly what you are saying and nevertheless want it, say no. If even the customer signs a paper in wich he assumes the responsability of the decission against your opinion, say no.

Don’t worry about losing the client, you would lose the client anyway.

Because there is an ‘After’. And in the ‘After’ the customer doesn’t remember the hurry, the warnings or even the signature. Because in the ‘After’ the responsability is all yours.

I learned it miself a long time ago, but today I realised that this piece of advice is for everyone. Every profession needs knowlegde, emotion, care and imagination. If one gives less than expected it has to be for a great compromised uncontestable reason, otherwise the crash is unavoidable.

I don’t like bag croquetas.

I’d rather vote for can sardines!

Acerca de iriasobrino

Arquitecta. Asesora Urbana. Doctoranda en arquitectura popular efímera contemporánea, la creatividad en la observación y la traducción del espacio y del territorio.

  1. mur

    Comparto! En todas las áreas.

    Me pasó algo que viene al caso, allá en los 90.

    Tenía, me comprometí, a ir a una entrevista con el entonces alcalde de Porriño que daría una ayuda para que se realizase un curso de Cerámica en el Castillo de Soutomayor. Se suponía que teníamos que ir para convencerlo de que merecía la pena. En la conversación, totalmente surrealista, el entonces alcalde, entre unos cinco teléfonos sonando, mantenía una conversación con nosotras. Entrecortada todo el tiempo por diferentes llamadas. En un momento, dejó caer que aprobaría el proyecto y….ya que éramos ceramistas, podíamos hacer unos platitos con publicidad del ayuntamiento, para la celebración de no se qué fiesta…(podía ser del pulpo). La que me acompañaba, empezó a decir que si, que estaríamos dispuestas, aunque se retorcía en la silla. Me negué en redondo. NO! Dije alto y claro de inmediato, no voy a hacer platitos de nada. Mi compañera frunció el ceño, me retaba con la mirada, y él, ni se inmutó. Me negué, no iba a hacer nada que fuera contra mi cuerpo, contra mi trabajo. Aunque eso supusiera favores. No hubo insistencia. Decir que NO! Me resultó fácil, me salió por tener claro el objetivo.

    Me parece aleccionadora la historia que cuentas. No! A lo que va en contra de uno, de la profesión, sea cual sea. Lo que uno defiende, tiene la dignidad, y también la posibilidad de error, pero…..No perdemos si seguimos nuestro instinto. Aunque…dudar, es humano.

    El curso, se hizo. Sin platitos como pago.

    Con los años, he aprendido que meterse en concesiones no tiene vuelta.

    Brillante! Una conversación ajena que enseña, que nos recuerda que la insistencia, las situaciones, tienen varias salidas, y que…Hay que saber decir NO! Si lo que tenemos es digno, no necesitamos meternos en concesiones por presión. No perdemos, ganamos.

    Gracias Iria!

    mur

    Enviado desde Correo para Windows 10

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