el marco y la mancha

(ver foto) 

 El marco es importante. El contexto y el contraste: El marco o el alcance del límite. 

No es lo mismo ser de un color o de otro si el contexto es el mismo, pero puede ser lo mismo ser de un color o de otro si el contexto es diferente (teoría del color). 

Lo contrario de tener un marco es ir a sangre, y eso siempre da miedo, porque hay que cortar la mancha, para conseguirlo. Es sólo un tema de ritmo musical entre las cosas, lo que dura un objeto mientras se va convirtiendo en otro, el límite cuando un objeto tiende a cero (teoría de límites).

A los arquitectos conceptuales y contemporáneos (los que lo llevamos pensadito y vivivos hoy mismo, que diría Juan dlS) nos encanta ir a sangre porque es muy clásico llevar marco. Pero estamos equivocados, el marco siempre existe, aunque sea de aire, y a veces, si nos olvidamos de esto, no controlamos el ritmo e invadimos con la presencia, rompemos sin reconstruir la conexión. 

Además, rematar las cosas a sangre requiere de una pericia que si en lo editorial es grande, en lo constructivo es de artesanía. Así que la ausencia de marco y transición del límite entre los elementos lleva a un sobreesfuerzo de diseño y constructivo que roza el amaneramiento, ¡Ay! ¡El amaneramiento! una especie de neogrunge cuidado, o un post-clasicismo desmelenado. Amanerado, en cualquier caso. 

La decisión -o posición- sobre el marco me preocupa por el contexto. Acaso la decisión primera de la transición brusca te lleva a que el contexto tiene que serte indiferente, como decía Fisac de Mies: que te importe el contexto, un poquitito al menos, es lo bueno.

 La radicalidad y la coherencia no son sinónimos más que en el más simplista escenario, o marco. Yo prefiero la complejidad y la contradicción (sic, Venturi), pero no me siento nada postmoderna, tal vez un poco postpoética. 

Y en la foto no sé si vemos un marco con transición de material, o la mancha que crece para poder ir a sangre, vaya. 




nota de la traductora:

‘A sangre’ se dice de las imágenes positivadas o editadas sin margen, cortando el papel encima de la propia inagen para poder permitirlo. A la imagen, en lo editorial se le llama ‘la mancha’.  

A los arquitectos más o menos contemporáneos, nos dan alergia los marcos, el ‘pecho paloma’ en las cubiertas, los remates volutados de escayola para esconder defectos de ejecución inevitables, y más. Estoy siendo crítica con la modernidad, pero sobre todo, ante todo, lo que hago sólo es reflexionar sobre este nuestro trabajo, con la naturalidad que da hablar entre amigos. 


Acerca de iriasobrino

Arquitecta. Asesora Urbana. Doctoranda en arquitectura popular efímera contemporánea, la creatividad en la observación y la traducción del espacio y del territorio.

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