el FLUXUS de Malpartida

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Encontramos el otro día en Mos un desguace tan ordenado que nos pareció una obra de Wolf Vostell.

Malpartida está en Cáceres, volvíamos de Grazalema del homenaje compartido a Quico Rivas
cuando Rai me la descubrió, un septiembre, más o menos en estos días pero del ano 2008.

La historia es ésta:

Llegamos de noche a un pueblo pequeño, que resultó que estaba de fiesta, buscábamos un sitio donde pasar la noche para ir al día siguiente a los BARRUECOS, al antiguo lavadero de lana rehabilitado por Wolf Vostell y convertido en museo del movimiento FLUXUS (http://www.museovostell.org/vostell.htm).

Paseábamos por las calles en busca de un cartel de hotel, hostal, pensión o lo que fuese; pasamos por delante de una gente sentada a la puerta de casa y nos decidimos a preguntar:

-¿saben de algún hotel?
-sí, claro, nos dijeron: salgan ustedes a la carretera principal que hay un hotel magnífico con tele por cable y todo, allí es donde van todos los camioneros y les encanta.
(…)
-ya… ¿y aquí, por el pueblo?
-no, aquí nada, nada de nada.
(…)
-¿ni en las fiestas? y ¿dónde se quedan los que vienen de fuera?
(…)
-de fuera no viene nadie
(…)
-¿no?
-no
(…)
-bueno, a veces.
(…)
-ah.
-y al museo de los Barruecos, ¿saben cómo se va?
(…)
-‘eze muzeo é mu raro, eh’ sic.
-ya, ya, ¿pero saben cómo se llega?
-¡pero es muy raro!
-es que nos gusta lo raro
-‘entonce leh va a encantá’
(…)
– y les va a gustar quedarse en la casa rural el Doncel, que está allí al lado de la plaza, el dueño era amigo del Alemán.
(…)
-¿pero hay una casa rural donde quedarse al lado de la plaza?
– sí
-¿y está abierta?
– sí.
(…)
(…)
(…)
– Estupendo, entonces. Gracias!

La casa estaba abierta. El propietario había sido amigo de Vostell, la tenía ‘llena de fluxus’, tenía patio interior y en él una piscina de 3×3 metros, la casa estaba vacía aunque el pueblo estaba en fiestas, así que nos la alquiló toda al precio de una habitación (60 e). Nos dejó las llaves de la casa. Nos preguntó la hora a la que nos levantaríamos para venir a hacer el desayuno. Durante el desayuno nos habló de su amigo y de la interpretación de su obra.

Nos llevamos las llaves de la casa sin querer y vino hasta los Barruecos en bicicleta a despedirse y a reirse con nosotros. Media hora más de charla fluxus.

Efectivamente, todo muy raro. Tan raro que parecía fluxus.

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  1. Que guay! M’agraden els teus posts, Iria. Són poètics.
    Petons de colors!
    Eladi

  2. Chao

    QUE NON VOS PASA A VÓS?

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