corta y pega

[San Xulián, Marín. julio 2007. Colección de galpones 123. CORTA y PEGA]

Súbete de puntas, ponte derecha, estira el cuello, mira de frente, mete la barriga, saca el culo, estira elegantemente las manos, y… camina con naturalidad.

Esta es la entrada a una vivienda que está toda bajo la rasante de la calle.
Suponemos que los propietarios estaban hartos de mojarse con la lluvia, de que se les estancase en la entrada, y decidieron hacer una cubrición.
No cayeron en el error de la absoluta estanqueidad, tal vez salvados por la falta de recursos económicos,
ni tampoco, y esto es más curioso, en la mezcla de materiales para cerramientos y cubierta.
El resultado fue un corta y pega abstracto y sugerente.

La naturalidad no se aprende; y lo peor, que en el momento que hay reflexión, desaparece.
A lo más que podemos aspirar es a no quedarnos cortos y a no amanerarnos.

El otro día nos dijo alguien si le podíamos hacer ‘un galpón de los nuestros’;
lamentablemente, nosotros no podemos hacer galpones,
sólo podemos aprender de la naturalidad popular contemporánea:

“Si a un arquitecto le encargan hacer una playa, le sale Samil. En la * vida le sale la playa de Lagos.”
(Javier Franco)


6 Comments

    1. Tú conoces mi barrio. Tenemos nuestra plaza, pero antes tuvimos otra. A la sombra de uno de los magnolios había un banco y en él Rodolfo, un pobre que se quedo a vivir ahí, la gente lo quería. Con él pasaba las tardes un ciego que conozco desde niño y cada tanto se sumaba a la tertulia el reportero por todos conocido que informa al primer viandante sobre el último momento de lo que sucede en cualquier campo de futbol del pais.
      En esta nueva plaza ya no hay magnolios, ni está tampoco aquel banco a su sombra, tampoco está Rodolfo ni el puntual reportero. Solo el ciego que resiste de pie y se resguarda del sol bajo el toldo de una panadería.
      En esta nueva plaza ya no se para nadie, solo al caer la tarde los sábados; los del bar que está enfrente organizan conciertos y acude su público, tal vez a alguno le moleste pero yo les estoy agradecido.
      Nada más hermoso que una playa solitaria y virgen, pero las plazas han de ser puntos de encuentro que hagan barrio, no tórridos desiertos.

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